Shakira transformó Central Park en su propio refugio de sanación y poder durante su actuación como cabeza de cartel en el Global Citizen Festival 2025 la noche del sábado 27 de septiembre. Desde el primer aullido penetrante hasta el último movimiento de sus famosas caderas, ofreció una actuación electrizante, a partes iguales de espectáculo y energía.

Comenzando a las 9:30 p.m, la superestrella colombiana generó anticipación mientras los “10 Mandamientos de la Loba” iluminaban las pantallas gigantes, al igual que en su exitosa gira mundial de estadios Las Mujeres Ya No Lloran. La multitud rugió de emoción cuando apareció una imagen de Shakira, la artista transformándose entre humana y loba en una exhibición acrobática que anunció la llegada de la mismísima La Loba.

“¡Ayyyyyyy!”, gritó al micrófono, lanzando directamente su contagioso tema de 2009, “She Wolf”. Vestida con el ceñido body beige y lavanda que hizo famoso en su gira “Las Mujeres Ya No Lloran”, y con su cabello rubio ondeando al ritmo de sus movimientos, Shakira dominaba el escenario, rodeada de una docena de bailarinas llenas de energía. “¡Quiero escucharlas, Lobas!”, gritó.

Desde allí, se lanzó al éxito viral “Shakira: Bzrp Music Sessions, Vol. 53”, convirtiendo el parque en un eufórico canto colectivo. La percusión retumbó bajo el peso de la voz colectiva del público, y justo cuando parecía que la energía no podía más, las primeras notas de “Whenever, Wherever” inundaron de nostalgia al público. Las caderas de Shakira no necesitaban presentación, y no mentían, sus característicos movimientos emocionaron a los fans.

Su set tuvo un momento más tranquilo con “Underneath Your Clothes”, pero no pasó mucho antes de que el ritmo volviera a acelerarse, con “Waka Waka” y sus movimientos de cadera más exagerados e hipnotizantes que nunca.

Cerró la noche con su éxito número 1 del Billboard Hot 100, “Hips Don’t Lie”, un final que rebosó vitalidad y alegría. Shakira demostró una vez más que es una fuerza de la naturaleza: una loba que inspira a su manada a aullar, bailar y creer en algo más grande que ellos mismos.